martes, 5 de agosto de 2008

Mis lugares favoritos


Retomando, con algunos cambios esta vez. Y comienzo con la entrada que más me gustó de entre las que hice en mi blog anterior.

Tengo cierta fijación con los "lugares". Creo que los lugares son refugios de recuerdos y fábricas de sensaciones. Hay lugares que tienen una magia muy especial, y otros que me dan lo mismo. Quizás porque cada espacio tiene su encanto propio y cada persona tiene su estilo propio. Por eso seguramente los sitios que a mí me agradan, para otra persona no tienen mayor gracia.

Un lugar, que no es "uno" en particular, que es especial para caminar en otoño, con un sol tibio de atardecer para completar la condición perfecta, son las viejas calles de Santiago con adoquines, calles estrechas por las que los autos no circulan, rodeadas de edificios antiguos que serían mi hogar ideal. Por algún motivo, esas calles tienen la magia particular de filtrar sonidos, aire y movimiento. Cuando entras a esas calles es como si no estuvieras en esta ciudad tan ruidosa, tan impura. Considero esas calles como los vestigios de una inocencia pérdida de una ciudad que se quiso unir al mudo globalizado, y que para esto tuvo que sacrificar su propia paz.

En algunas de estas calles (la mayoría ubicadas en los sectores del cerro Santa Lucía, Iglesia de San Francisco y ex-edificio Diego Portales... también las hay en el barrio Brasil) a veces te encuentras con algún café acogedor. ¿Hay algo más exquisito?

Otro lugar de Santiago que adoro es la calle República, pero no precisamente el "barrio universitario". Si continuas por calle República, pasando todos esos institutos y universidades, comienzas a ver una cantidad de casas con una arquitectura muy especial. Incluso recuerdo una en particular, una casa realmente extraña, al parecer hecha de cemento, pero sin pintar. Parecía haber sido construida imitando un estilo muy antiguo, casi medieval. Tenía un aspecto de iglesia, la verdad algo tétrico. Esataba abandonada, y cuando pasamos por ahí, precisamente en otoño, el suelo era una alfombra de hojas amarillas. Quedé tan impactada y atraída por la casa, que juré volver a fotografiarla. Pero nunca he vuelto...

Salgamos de Santiago. Vayamos a mi lugar favorito de la tierra: Pichilemu. Esta ciudad costera tiene muchísimos atractivos, pero hay dos que me fascinan en particular; la plaza Arturo Prat, ubicada en uno de los extremos de la costanera. No tiene nada en especial, pero está construída en un lugar lo suficientemente alto como para apreciar un gran tramo de playa desde allí. Además, por ser un lugar abierto, el viento pega muy fuerte, te desordena el pelo, y te golpea la cara. Y te hace feliz. Cuando llego a Pichilemu, al ir a la playa por primera vez, paso antes por esa plaza, y contemplo el mar. Es una forma de decirme a mí misma "aquí estoy otra vez, al fin".

Por último está el llamado "Infiernillo". Éste es un sector de playa no apto para el baño, ya que está llena de rocas, por lo que el agua se agita más, incluso llegando a la orilla. Pero yo no me baño ahí, no me interesa. Yo sólo adoro sentarme en una roca alta y contemplar el mar. Disfruto cuando las olas chocan en las rocas, provocando un estruendo, y salpicando infinitas gotitas de espuma, con aroma a sal. Es un lugar muy revuelto, un pequeño caos para el mar. Y sin embargo, me trae una paz gigante, puedo pasar horas allí, sólo esperando que la siguiente ola sea más grande que la anterior.

Estos son algunos de los lugares que producen algo en mi corazón. Lugares para compartir sólo con alguien especial, que pueda comprender mis sentimientos

1 comentario:

puertas infinitas dijo...

hola!
hace pocos dias q me hice mi blog..x lo q esta bastante pobre todavia..y bueno en una parte busque cuales serian los blogs compatibles con el mio y me salio el tuyo como uno de ellos,debe ser x gustos similares en el perfil.
algun dia de estoa podemos charlar un rato.soy caro de argentina bs as. y tengo 24 años.
aca tambien hay muchos lugares hermosos para q conozcas!
besos
caro